Sn. Jn. 15, 9-17

(Copia de) HOMILÍA DEL DÍA, JUEVES 14 DE MAYO- Por P. David Halm

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"Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre".

Tenía un profesor de teología en la universidad quien abrió cada clase con "Good morning, friends." (Buenos dias, amigos.) Nosotros nos reímos porque el fue muy famoso, tenía tantos cursos y generaciones como profesor destacado – como podría conocernos y ser "amigo" de nosotros, un título tan íntimo. De hecho, me imagino que sólo sabía de mí, mi nombre por las tareas y exámenes. Pero la lectura del evangelio de hoy nos ofrece una clave en mi pregunta sobre el saludo del profesor...

Jesús dice a los discípulos que no son sus siervos. La expectativa del tiempo, y probablemente aún de los discípulos, era que el maestro es maestro y ni par ni amigo con sus discípulos o siervos. Era una sociedad bien dividida por clase y estado. Jesús rechazó esa dinámica y les explicó, "mira, escúchenme que los llamo "amigo", y ni siervos ni seguidores." Su próxima palabra es la clave, porque no es que Jesús intentaba ser político y radical – dice que la razón que rechaza esta dinámica de maestro y siervo, es que les ha compartido lo que le ha oído de su Padre. Lo más íntimo posible es lo que dice el Padre a su Hijo y Jesús ha elegido de compartir esto con sus discípulos. Dado que no existe ninguna cosa más íntima que lo que ha dicho el Padre, la relación de Jesús y sus discípulos tiene ese carácter íntimo. Y por eso, es uno de amistad.

Somos los amigos de Cristo también, porque nos ha compartido ese mensaje de su Padre y nosotros ya lo compartimos uno al otro en la Iglesia. Somos amigos entre nosotros por la misma razón. Compartimos las verdades divinas y amor eterno de Dios. Ahora compartamos eso al mundo entero y hagamos nuevos amigos para Jesús.

P. David Halm

Foto: cathopic.com 

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